Células de cáncer de mama MDA-MB-231/ Unidad de Microscopía Confocal CNIO
En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) la investigación busca adecuar al máximo los tratamientos y la prevención a cada paciente.
La investigación ha logrado importantes aumentos en la supervivencia en cáncer de mama en el mundo desarrollado. Pero cánceres de mama hay muchos, y algunos tipos suponen todavía un gran reto médico. La vía para seguir avanzando es hacer del cáncer algo personal. Muy personal: ¿qué genes y qué hábitos -dieta, ejercicio, estado anímico- influyen en cada cáncer, y en su tratamiento? Es una de las cuestiones que aborda la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del CNIO, dirigida por Miguel Ángel Quintela.
En cuanto a la prevención, ya está en marcha el proyecto MamoRisk a cargo de Anna González-Neira, que busca definir el riesgo de cada mujer de desarrollar cáncer de mama —de forma que las medidas de prevención se ajusten al riesgo personal—. Así se personaliza en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) el abordaje del cáncer de mama:
Entender la evolución de cada tumor, con ayuda de la IA
¿Por qué personas con tumores similares pueden evolucionar de forma diferente? Lo estudia la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del CNIO, dirigida por Miguel Ángel Quintela. Su proyecto High Definition Oncology sigue a mujeres con cáncer avanzado, incluido cáncer de mama.

Combina información del tumor con datos sobre el funcionamiento del organismo y la vida cotidiana, integrando muestras biológicas, pruebas clínicas y datos de relojes inteligentes sobre actividad física, sueño o frecuencia cardiaca. Las pacientes también informan de sus síntomas y bienestar.
El equipo investiga si, con ayuda de la IA, los cambios en el estado de cada paciente podrían alertar de posibles problemas y orientar una revisión médica.
También se busca relacionar el seguimiento a la paciente con la biopsia líquida, una técnica que permite estudiar fragmentos de ADN tumoral en sangre. Se investiga si los cambios registrados en la vida cotidiana anticipan cambios moleculares que den pistas sobre cuándo sería más informativo realizar una biopsia líquida.
Estilo de vida y biología del tumor
Junto al seguimiento de las pacientes el grupo investiga además cómo se altera la biología del tumor. Han desarrollado un reloj epigenético específico del tejido mamario, basado en marcas químicas del ADN relacionadas con la edad; al aplicarlo a tumores observaron edades estimadas inferiores a la edad cronológica de las pacientes.
Es un aparente «rejuvenecimiento» que no implica un estado más saludable. Ahora estudian si estas desviaciones pueden aportar información adicional sobre la evolución de la enfermedad.
Nutrición personalizada durante el tratamiento
El interés por el organismo de la paciente incluye el metabolismo y la microbiota intestinal. Esta perspectiva conecta con LUMINOVA, un ensayo clínico en el Hospital Universitario 12 de Octubre que evalúa si una nutrición personalizada mejora la calidad de vida de mujeres con cáncer de mama avanzado o tumores ginecológicos durante el tratamiento con anticuerpos unidos a fármacos. Se compara la intervención nutricional personalizada con recomendaciones de dieta mediterránea.
Interacción entre tumor y organismo
El sistema inmunitario de cada paciente también determina la evolución de cada tumor. Un reciente estudio identificó la participación de la proteína osteopontina en la resistencia a tratamientos que actúan sobre los vasos sanguíneos tumorales cuando estos aumentan la falta de oxígeno en el tumor.
En modelos animales de cáncer de mama, bloquear esta proteína permitió recuperar la respuesta inmunitaria y mejorar la actividad de la combinación con inmunoterapia. A partir de estos resultados se investigan estrategias para superar esas resistencias, aunque todavía debe demostrarse su seguridad y eficacia en pacientes.
En busca de una nueva terapia contra el ‘triple negativo’
El cáncer de mama del tipo llamado ‘triple negativo’ destaca por su alta capacidad de diseminarse por el organismo y aún supone un gran reto médico. Se investiga en más tratamientos dirigidos a rasgos personales de cada paciente.

Eva González Suárez, jefa del Grupo de Transformación y Metástasis del CNIO, avanza en el desarrollo de una nueva terapia contra el cáncer de mama triple negativo que expresa una determinada proteína, llamada RANK-L (alrededor del 30% de los triple negativo).
Desarrollan una prueba de concepto de un tratamiento basado en nuevos inhibidores contra esta proteína, en un proyecto financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC).
MamoRisk: cuanto más riesgo, más prevención
Las mamografías que el Sistema Nacional de Salud ofrece hoy día a las mujeres, según su edad y antecedentes familiares, siguen siendo la mejor manera de detectar precozmente un cáncer de mama. Pero ya hay un modelo estadístico que predice el riesgo de cada mujer en función de su estilo de vida, su genética, y sus características mamográficas. El proyecto MamoRisk validará este nuevo modelo. Una vez demostrada su eficacia podría aplicarse en los programas de cribado poblacional de cáncer de mama.

En el CNIO ha comenzado ya la secuenciación del genoma de 1600 muestras recibidas.
MamoRisk proporciona el equivalente a ‘una calculadora’ donde se introducen los factores de riesgo de cada mujer y se obtiene una clasificación de riesgo bajo, intermedio y alto, a dos y cinco años vista. Es un proyecto co-liderado por el CNIO, el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) y el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (IISGS).