Respuestas sobre la investigación con animales en el CNIO
- En Europa solo se puede usar animales de experimentación en la investigación biomédica (por ejemplo, para aprender a tratar el cáncer) si no hay alternativas, y minimizando el malestar para el animal.
- Implantar una cultura del cuidado es fundamental para garantizar el bienestar de los animales que se utilizan con fines científicos.
¿Por qué es necesario un animalario?

Para aprender a curar el cáncer necesitamos modelos animales. La legislación europea recoge el objetivo de que en el futuro no haga falta usar animales con fines científicos, pero hoy día todavía los necesitamos para desarrollar nuevas estrategias de diagnóstico y tratamiento. Nuestro animalario es indispensable para contribuir a acabar con el cáncer.
¿Por qué son tan importantes los ratones en la investigación?

No es posible entender el origen y el desarrollo de la enfermedad, ni desde luego descubrir cómo curarla, investigando solo en células o en tejidos aislados: es necesario estudiar un organismo completo. Los modelos animales permiten estudiar los mecanismos relacionados con la enfermedad en organismos que reproducen con la biología humana en mayor medida que otros modelos.
En particular, el uso de ratones modificados genéticamente es crucial para desvelar cómo los cambios genéticos impactan en el desarrollo del cáncer y de otras enfermedades.
Además, los modelos animales también son indispensables para evaluar la seguridad y la eficacia de los fármacos.
¿Está limitado el uso de animales?

Por supuesto. El uso de animales para investigación está cuidadosamente regulado. La cultura del cuidado se traduce en un procedimiento normalizado de trabajo que incluye aspectos de bienestar animal, formación del personal, transparencia y calidad científica siendo los cuatro pilares de este concepto que aplicamos diariamente. Las normas exigen recurrir al menor número posible de animales, y que su bienestar se respete (en otras respuestas explicamos estas reglas, y cómo garantizamos que se cumplen).
En el CNIO, la práctica totalidad de los proyectos comienzan con técnicas alternativas no basadas en modelos animales. Solo se usan animales cuando es indispensable, es decir, si no son posibles, o cuando ya se han empleado, otras técnicas y es necesario contrastar resultados o confirmar hipótesis.
Cuándo se habla de ‘bienestar animal’, ¿qué significa exactamente?

El bienestar animal es el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere, e implica que el animal esté sano, cómodo, bien alimentado, seguro, pueda expresar comportamientos propios de su especie y no sufra dolor, miedo o angustia innecesarios. Estos conceptos son los recogidos por la Organización Mundial de Sanidad animal.
Cuando se aplica a animales de laboratorio este concepto incluye un matiz. El bienestar del animal de laboratorio es la unión del derecho de los animales y la justificación de su utilización. El uso de animales para desarrollo de cosméticos está prohibido en la Unión Europea, porque no se justifica su uso para esta finalidad.
Sin embargo, para el diagnóstico o desarrollo de tratamientos en cáncer sí está justificado, siempre y cuando se haya minimizado el sufrimiento y haya una aplicación activa de la llamada regla de las tres R: reducción, refinamiento y reemplazamiento. Es decir, que se emplean métodos que evitan o reemplazan el uso de animales; que reducen el número de los que se necesita; y que minimicen el dolor.
¿Cuántos animales hay en el animalario del CNIO, y de qué especies?

En nuestro animalario viven actualmente unos 34.500 ratones (incluyendo la cría y los animales utilizados en procedimientos), y unas 20 ratas. El control del censo es preciso y diario.
¿Qué técnicas alternativas a la experimentación animal se usan?

En el CNIO usamos técnicas de experimentación diseñadas para reducir el uso de animales. Algunas reducen en decenas de veces el número de animales hasta hace poco necesarios. Lo explicamos en este vídeo.
Una muestra son las nuevas técnicas de cultivos celulares en 3D. Las células crecen en condicionas similares a las que se dan en el organismo, formando organoides. La respuesta de estos pequeños órganos celulares ante un fármaco, por ejemplo, ayuda a entender la reacción del organismo completo. También cultivamos células tumorales de pacientes, para estudiar la respuesta a fármacos de forma individualizada e identificar los tratamientos más efectivos en cada caso.
Otra estrategia para usar menos animales es aprovechar los datos humanos recabados a lo largo de décadas de investigación, almacenados en bases de datos internacionales. La biología computacional permite aprovechar esta información, por ejemplo usándola para simular la evolución de los tumores. La gran cantidad de datos reales disponibles hace que las simulaciones sean cada vez más precisas.
¿Qué pasos deben cumplirse para que pueda llevarse a cabo una investigación con animales?

Todo proyecto de investigación debe ser antes examinado y autorizado por dos grupos de personas expertas: el Órgano Encargado del Bienestar Animal (OEBA) y, posteriormente, el Comité de Ética del Instituto de Salud Carlos III.
Este personal experto analiza la información aportada y evalúa, entre otras cosas, si está justificado el uso de animales; si los procedimientos que se declaran son los indicados; qué métodos se emplean para reemplazar, reducir y refinar el uso de animales; qué anestésicos y analgésicos se aplican; si se evita la repetición injustificada de procedimientos; si quienes intervienen en los procedimientos tienen la formación adecuada, etcétera.
Superadas estas evaluaciones, los proyectos son remitidos a la Comunidad de Madrid para su autorización, como autoridad competente en la materia.
¿Cómo se controla que las normas se cumplen?

Hay varios mecanismos de control que buscan promover una cultura del cuidado, un elemento fundamental para garantizar el bienestar de los animales utilizados con fines científicos.
El CNIO cuenta con la acreditación de calidad de la AAALAC (Asociación para la Evaluación y Acreditación del Cuidado de Animales de Laboratorio, una organización independiente), lo que implica operar según procedimientos normalizados de trabajo que son revisados al menos cada tres años por personal experto externo. En estas revisiones se examina de forma integral el programa de cuidado de animales, la organización y funcionamiento del comité ético encargado del bienestar animal, los cuidados veterinarios, el alojamiento y manejo de los animales, y la formación del personal.
Además, hay inspecciones de la Comunidad de Madrid al menos dos veces al año, que sin previo aviso inspeccionan el alojamiento y el cuidado de los animales.
El Órgano Encargado del Bienestar Animal (OEBA), integrado por el responsale de Bienestar animal, cuatro investigadores, el responsable de salud laboral y una persona lega en la materia, se reúne cada quince días para evaluar nuevos proyectos y modificaciones de los mismos, revisar incidencias relacionadas con el bienestar animal, proponer medidas correctoras y planificar inspecciones anuales de proyectos y procedimientos. También examina métodos de mejora de los procedimientos.
¿Hay también controles internos, dentro del propio CNIO?

SÍ, tenemos un sistema de control interno basado en inspecciones semanales realizadas por un técnico de bienestar animal; controles veterinarios periódicos; y seguimiento por parte del personal técnico especializado en la cría y el manejo adecuado de los animales.
¿Qué legislación regula el uso de animales con fines científicos?

El Real Decreto 53/2013 regula la protección de los animales utilizados en experimentación y otros fines científicos, incluida la docencia.
La Orden Ministerial ECC/566/2015 regulan los requisitos de capacitación del personal que maneja animales utilizados, criados o suministrados con fines científicos.
¿Quién puede acceder a los animales?

El acceso al animalario del CNIO solo se permite a quienes cumplan los requisitos establecidos en la normativa, que incluyen tener la capacitación oficial otorgada por la Comunidad de Madrid.
El personal investigador que necesite acceder al animalario como parte de un proyecto autorizado, deberá realizar el curso básico de acceso al animalario del CNIO y realizar su trabajo bajo supervisión, conforme a los protocolos internos del centro.
En resumen, todo el personal que trabaja con animales debe disponer de la formación acreditada y específica para cada función, y solo puede trabajar con animales tras haber completado un período de supervisión práctica realizado por técnicos del animalario con más de veinte años de experiencia. Además, cada ocho años deben renovar su acreditación mediante formación continua.
¿Cuántas personas trabajan en el animalario del CNIO?

25 cuidadores, 13 técnicos especializados. 10 de los cuales con más de 20 años de experiencia, un biólogo técnico en bienestar animal, dos veterinarios, y dos supervisores.
