El CNIO desde su fundación ha recibido el apoyo de personas que sensibilizadas con el objetivo que se persigue, luchar contra el cáncer, a través de la investigación científica, han querido ayudar a hacer un poco más corto el largo proceso que va desde el descubrimiento científico hasta el tratamiento a los pacientes oncológicos.
La ayuda de todos ellos nace de la convicción personal de que la batalla más importante que nos queda por librar contra el cáncer es la que debemos seguir manteniendo contra el desconocimiento de los mecanismos de germinación, desarrollo y diseminación implicados en todas las enfermedades que lo componen, y especialmente en aquéllas que todavía hoy no sabemos curar.
Queremos mencionar, entre otros, los casos de algunas personas que generosamente han contribuido de manera notable a nuestra a nuestra labor:
Legado de Dña. Dolores Elósegui Huarte, que nació en Pamplona el 3 de marzo de 1943. María Dolores trabajó durante 20 años en una editorial y compaginó su profesión con su afición a la pintura, a la que dedicó algunos años de estudio en la Escuela de Artes y Oficios de la capital navarra y muchas horas libres. Murió de cáncer de piel el 18 de diciembre de 2001 y legó parte de sus bienes al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que dirige Mariano Barbacid, personalidad por la que sentía gran admiración y respeto. La Dirección del CNIO decidió poner el nombre de Mª Dolores Elósegui a una de sus salas de reuniones científicas, como reconocimiento a su ayuda. La ayuda fue empleada para el desarrollo de las actividades de comunicación científica del Centro
Legado de D. Francisco Quintián Alonso, que falleció en 2008 y designó como heredero de una parte de su patrimonio al CNIO. Su fallecimiento no se produjo por efecto de una enfermedad oncológica, pero su voluntad de favorecer la lucha contra el cáncer a través de la investigación que se realiza en nuestro centro, nos llena de gratitud. Esta ayuda se empleará en el acondicionamiento de los laboratorios del nuevo programa de investigación clínica.
Donación de Dña. Lucía Cuevas Pérez. Dña. Lucía al valorar la fortuna que representa que esté disponible un tratamiento para el tipo de cáncer que ella padeció, se dio cuenta de todo lo que queda por descubrir para conseguir que esa sea la situación de todos los que lo padecen. Por eso decidió entregar al Centro una importante ayuda económica que sirvió para continuar con el estudio de las neoplasias hereditarias.
Donación de D. Vicente Campos Hernández. Don Vicente donó al CNIO una finca rústica en el municipio de Requena (Valencia), con una cabida de cinco mil cuatrocientos setenta y ocho metros cuadrados. En la actualidad dicha finca ha sido incorporada a los activos de la fundación a la espera de encontrar un objetivo concreto.
Además de estas ayudas, señaladas a modo de ejemplo, hay otras cuyos donantes anónimos suman su esfuerzo al de todos los que componen este proyecto. Como testimonio de ellas ha sido seleccionado el mensaje de Marta que da fe de este compromiso.
"¡Hola! Desgraciadamente, bastantes familiares míos han fallecido a consecuencia de esta enfermedad y siempre había pensado en colaborar de alguna forma a evitar que más personas pasen por lo mismo. Sin embargo, soy estudiante de oposiciones y mi situación económica no es muy buena y tampoco estable por lo que no podría afiliarme a una contribución periódica como contemplan en su página ¿Podrían facilitarme su número de cuenta para poder ingresar alguna cantidad? Muchas gracias. Un saludo"
Desde aquí se hace expreso nuestro sincero agradecimiento a todos ellos. Es especialmente importante para un Centro como el CNIO que la sociedad perciba que los centros de investigación necesitan de su apoyo directo.
Somos conscientes de la importancia del trabajo que realizamos. La esperanza de poder encontrar en la investigación respuestas a nuestros problemas, nace de la calidad que las preguntas que los científicas se hacen.